BARCELONA EN BICICLETA
Itinerario para recorrer Barcelona en bicicleta. Paseos
para hacer durante el día y recorridos nocturnos en bicicleta por las zonas urbanísticas más características de
la ciudad.
La primera propuesta va destinada a todos aquellos que se quieran
introducir en la cultura ciclista de forma gradual. Coger una bici en
plena urbe puede provocar un poco de inquietud a los novatos, por lo que
es preferible empezar por una ruta sencilla, que seguirá algunos de los
principales carriles bici de la ciudad. El recorrido transcurre por una de
las zonas urbanísticas más características: el barrio del Eixample.
Sin lugar a dudas, la Diagonal es el gran carril bici de Barcelona. Hay
que tener en cuenta que hace tan sólo unos años que el Ayuntamiento apostó
por la promoción de este medio de transporte. Entonces, nada hacía prever
que en poco tiempo dejaría de ser un simple pasatiempo para "domingueros"
activos y se convertiría en una verdadera opción de movilidad cotidiana
para muchísimos barceloneses. Actualmente, la ciudad cuenta con unos
30.000 ciclistas que pueden disfrutar de más de 100 kilómetros de carril
bici repartidos.
Si os disponéis a disfrutar del carril bici de la Diagonal recordad que se
trata de una zona concurridísima en las jornadas laborables y
especialmente a primera hora de la mañana, por lo que deben seguirse al
pie de la letra todas las normas de circulación. La mejor opción es
levantarse un domingo temprano y llegar con el metro hasta la parada de
Maria Cristina. El transporte de bicicletas en la red del Metro está
permitido durante el fin de semana y todos los días en julio y agosto. El
resto del año, los días laborables podréis llevar vuestras bicis de 5.00 a
6.00, de 9.30 a 16.30 h y desde las 20.30 h hasta que finalice el
servicio.
Desde aquí, el paseo a lo largo de la Diagonal es tranquilo y relajante. A
la altura del paseo de Gràcia, aparcad vuestras bicis en alguno de los
lugares habilitados delante del Palau Robert, que alberga el Centre
d'Informació de Catalunya. Podréis aprovechar para comer algo mientras
disfrutáis de los jardines internos o para visitar alguna de las múltiples
exposiciones que se organizan en este edificio.
Desde aquí, os recomendamos volver a recorrer en dirección contraria un
trozo de la Diagonal hasta Enric Granados, una tranquila vía con un
excelente carril bici. En ella pueden apreciarse algunos representativos
edificios modernistas, como el que se encuentra en la esquina con la
Diagonal, que alberga el taller de costura del famoso diseñador Manuel
Pertegaz. Desde aquí, descended hasta Consell de Cent y girad a la
izquierda. Seguid todo recto hasta la altura de la plaza de Les Glòries.
Estamos cerca del final de nuestro trayecto. En este punto, fijaos en la
Torre Agbar (Av. Diagonal junto a la calle de Badajoz), proyectada por el
arquitecto francés Jean Nouvel.
La Barcelona del Mar
Tras la primera incursión en la realidad ciclista de Barcelona, en la
segunda jornada pretendemos acercarnos al mar, dejando en algunas
ocasiones los carriles bici para adentrarnos por zonas que desprenden olor
a sal. Es la Barcelona del Mar, una propuesta excelente para aprovechar
una jornada en bicicleta.
Empezamos nuestro día en la terraza de la acogedora cafetería-restaurante
del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (Montalegre nº 5), al que
se accede por el mismo CCCB o por la plaza de Els Àngels.
A la salida, podemos disfrutar del espectáculo que nos ofrecen los skaters
que realizan sus acrobacias en la plaza de Els Àngels, justo delante del
Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA). Si nuestra bici todavía
está aparcada, bajamos hasta la calle de El Carme y giramos a la izquierda
para alcanzar la remodelada rambla del Raval, el centro neurálgico del
barrio y, con toda seguridad, uno de los top-ten de la multiculturalidad
de Barcelona. De hecho, los domingos cualquier despistado que se encuentre
en la rambla del Raval puede llegar a creer que ha viajado a Islamabad.
Sin abandonar el carril bici, seguimos
Aparcamiento en la Barceloneta
Paseo junto a la playa de la Barceloneta

descendiendo por la avenida de Les Drassanes hasta llegar al paseo de
Colom. Estamos delante de la míticas Golondrinas. Giramos a la derecha
hasta el Moll de Barcelona, donde una gran avenida nos lleva hacia la
torre central del teleférico que sube a Montjuïc y hasta una construcción
mucho más reciente, el World Trade Center, que en su plaza interior acoge
una curiosa fuente. Si el día es festivo, el edificio estará prácticamente
desierto.
Regresemos al paseo de Colom para seguir pedaleando hasta el Moll de la
Barceloneta, para adentrarnos en las callejuelas del barrio de los
pescadores y descubrir ese encanto que todavía conservan sus estrechas
vías, llenas de ropa tendida y de niños jugando. No es Nápoles; es también
la Barcelona del siglo XXI. Podemos pararnos a tomar un vermut en alguna
tasca cercana al Mercado, como por ejemplo La Cova Fumada (c/Baluard) y
degustar la especialidad de la casa: la "bomba" con alioli o picante.
Antes de comer, tenemos unos instantes para relajarnos en la playa de la
Barceloneta, el lugar de reunión de la mayoría de los turistas que se
acercan a conocer Barcelona los meses de verano. Seguramente estamos en la
zona con más nacionalidades diferentes por metro cuadrado de la ciudad.
Los más atrevidos cuentan con una zona nudista en la playa de Sant
Sebastià.
Volvemos a las bicicletas para seguir a lo largo de todo el Passeig
Maritim. Aquí podemos elegir entre pedalear por la zona cercana a la playa
o hacerlo por el carril bici marcado por dos hileras de palmeras. En unos
pocos minutos y sin mucho esfuerzo pasaremos por delante del Hospital del
Mar y poco después por debajo de las dos torres de la Vila Olímpica (Hotel
Arts y Torre Mapfre) y del inmenso pez diseñado por el mismo arquitecto
que ha realizado el Museo Guggenheim de Bilbao, Frank Gehry.
Hay docenas de establecimientos donde comer. Luego, para bajar la comida,
lo mejor es pedalear hasta la playa de Bogatell. En esta zona, la
afluencia de bañistas es menor que en la Barceloneta por lo que se puede
disfrutar de un buen baño y, por supuesto, de la siesta posterior. Además,
los dos chiringuitos instalados hace algunas temporadas alargan sus
jornadas hasta altas horas de la madrugada y ya se han convertido en todo
un punto de encuentro para los amantes de los ambientes chill-out.
La Noche en bici
La bici nos permite percibir otra ciudad y no podemos olvidar que
Barcelona es una lugar fascinante tras la puesta de sol. Nuestra última
propuesta es acercarnos a la noche barcelonesa sobre unos pedales. La
noche no es corta pero es mejor empezar pronto porque la oferta de cultura
y de ocio es tan amplia que corremos el peligro de quedarnos cortos.
Nuestro punto de salida es uno de los barrios más populares de la movida
nocturna: Gràcia. Si realizáis esta ruta la segunda quincena de agosto
recordad que Gràcia vive sus fiestas mayores, una de las citas más
tradicionales para todos los barceloneses y barcelonesas.
Aunque en Gràcia la oferta de carriles exclusivos para bicis es bastante
limitada, la importante presencia de usuarios habituales de bicicletas en
la zona ha aportado un clima de convivencia entre peatones, conductores y
ciclistas que no se aprecia en otros sectores de la ciudad. Además, se
trata de uno de los pocos barrios en toda Barcelona con señalización
especial para bicicletas y que cuenta con numerosos aparcamientos con
plazas para estos vehículos.
Así pues, empezaremos estacionando nuestra bici en Gal·la Placídia. Darle
un vistazo al Punt Verd de Gràcia, uno de los siete centros de recogida
selectiva de materiales para reciclaje con los que cuenta la ciudad.
Seguramente hoy no habréis llegado cargados de viejas pantallas de
ordenador o aceite usado, pero es un buen momento para memorizar dónde
podéis llevarlos (plaza Gal·la Placídia, 26).
Desde aquí, la mejor opción es disfrutar de una agradable cena al aire
libre en una terraza de alguna de las míticas plazas de la zona: Virreina,
Revolució, Sol o Rius i Taulet. La multiculturalidad de este barrio
también se aprecia en su oferta gastronómica: libaneses, griegos, vascos,
italianos, mesopotámicos, etc. Un sinfín de posibilidades según vuestras
preferencias, pero si buscáis algo rápido, os recomendamos que probéis
alguno de los fantásticos bocatas del Ikastola (c/Perla). La mejor opción
para disfrutar de un ambiente tranquilo y fresquito en alguna de las mesas
de la terraza en el patio interior.
Desde aquí, la mejor fórmula para llegar a nuestra siguiente parada es
bajar por la calle Torrent de l'Olla hasta Còrsega y continuar hasta los
Jardinets. Aquí emprendemos el descenso por paseo de Gràcia hasta Provença,
donde se encuentra La Pedrera. Y es que, además de poder apreciar este
magnífico edificio con su iluminación nocturna os recomendamos disfrutar
de una propuesta emprendida durante los últimos veranos: "Las Noches de La
Pedrera". El Espai Gaudí y la azotea están abiertos los viernes y sábados,
las noches de julio, agosto y septiembre. Además de disfrutar de las
magnificas vistas sobre la ciudad y de las peculiares formas construidas
por el genio de Gaudí, también podréis asistir a las sesiones de música en
directo mientras tomáis una copa de cava. Sobre todo, no os olvidéis
reservar con unos días de antelación.
Nos hemos plantado en la medianoche, tras la cena y un poquito de música,
ahora... ¿Qué os parece aprovechar para un cambio de 'look'? Vamos al Born,
otro de los barrios con más vida nocturna de la ciudad. Bajamos por paseo
de Gràcia hasta la plaza de Catalunya. Desde allí a la plaza Urquinaona y
descendemos por Via Laietana hasta la calle de Argenteria. El Born ha
lanzado durante los últimos veranos la iniciativa de que sus
establecimientos permanezcan abiertos hasta altas horas de la madrugada
todas las noches de luna llena. Aprovechad para pasar por La Pelu, uno de
los centros de peluquería más modernos de la ciudad (c/Argenteria nº) y
que permanece abierto hasta las 2.00 h.
Si el cuerpo todavía os pide más acción, ha llegado el momento de bailar.
Desde la calle Princesa nos dirigimos al parque de la Ciutadella.
Bordeándolo, cogeremos el carril bici de la avenida Meridiana hasta la
calle Almogàvers. En el número 122 se encuentra uno de los locales con más
historia nocturna de Barcelona y que actualmente se conoce como la Sala
Razzmatazz. Muchas generaciones han pasado por los diferentes ambientes
del local. Sin duda, un excelente cierre de la noche sin la típica
preocupación por si encontraremos taxi libre o a qué hora empieza a
funcionar el metro.
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