GASTRONOMÍA EN BARCELONA, RESTAURANTES Y CAFÉS EN
BARCELONA
Ruta gastronómica en Barcelona. Lugares
tradicionales donde comer, beber y disfrutar de restaurantes
típicos de la ciudad y su cocina étnica.
El plat a taula
Los barceloneses (y los catalanes) nunca fueron partidarios del tapeo, que
se inició en los barrios de emigrantes, ya en la postguerra, y se ha
incorporado a nuestra vida cotidiana hace poquísimos años. Tampoco eran
aficionados a los platos exóticos. Como en casi toda Europa, los ricos
comían a la francesa; los pobres, lo que podían.
Se empezó a hablar seriamente de cocina ya en los años setenta. Pero el
mundo y la restauración han cambiado mucho, y la cocina casera también.
Además, hoy tenemos un nuevo elemento que juega un papel importantísimo en
la dieta: la estética, o mejor dicho, la salud. Por primera vez, la
gordura no da prestigio, ha dejado de ser sinónimo de riqueza para
convertirse en el pecado mortal que todos rechazan.
La industria alimentaria y la presencia cada vez mayor de gentes de otras
culturas y hábitos ha hecho el resto. Nos hemos abierto a la moda (o a la
necesidad) de los platos rápidos, de los prefabricados y los precocinados,
pero también al gusto por las cocinas orientales y exóticas, vegetarianas,
incluso ecológicas. Y la cocina puntera del país ha descubierto un camino
que conduce a la más absoluta modernidad.
Nunca se habían publicado tantas guías de restaurantes y tantos libros de
cocina como ahora, y nunca se había hablado tanto de gastronomía. Pero
aquí, ahora, no pretendemos convertir esta información en un recetario ni
en un listado de restaurantes. Pretendemos tan sólo descubrirle algunas
características que pueden interesarle, y servirte de orientación.
Recuerde que:
Comer en Barcelona a la carta, en un restaurante digno, cuesta un mínimo
de 20-24 €, aunque muchos ofrecen menús al mediodía, de lunes a viernes,
sencillos pero sabrosos, a menos de 10 €.
Si exceptuamos los restaurantes europeos (básicamente franceses e
italianos), los argentinos o uruguayos, algún chino o thai, y por supuesto
los japoneses, hoy de moda total, los establecimientos de cocina
extranjera, especialmente los exóticos, acostumbran a ser sencillos, y con
la mirada puesta en sus propios inmigrantes.
Una última consideración: no se incluyen tampoco los restaurantes más
caros y famosos. Quien quiera gastarse de 60 € en adelante en una comida,
sabe muy bien a dónde ha de ir, o le resulta muy fácil averiguarlo.
Además, el Fórum trae a la ciudad mucha gente de la cultura, y a la gente
de la cultura le suele brillar más la inteligencia que el bolsillo.
Modernistas
El modernismo, o art nouveau, es el estilo arquitectónico que ha
convertido Barcelona en cita obligada del turismo internacional. ¿Le
interesa? Pues visite los restaurantes de Barcelona ubicados en edificios
modernistas diseñados por arquitectos internacionalmente conocidos, como
El Asador de Aranda, en un magnífico edificio de Rubió i Bellver, que
colaboró con Gaudí en la monumental Sagrada Família; el Hotel España,
junto al Liceu, en un edificio obra de Doménech i Montaner, autor también
del Palau de la Música y del Hospital de Sant Pau; Casa Calvet, en un
edificio de Gaudí; Reñé, abierto en lo que fue una antigua pastelería de
la que se han respetado íntegros fachada y grafismo; Els Quatre Gats,
Restaurante Reñé, situado en una antigua confitería
emblemático local que fue el centro de reuniones de los bohemios de
principios del siglo XX, entre ellos un jovencísimo Picasso; y la antigua
farmacia Figueres de la Rambla, muy cerca del mercado de la Boqueria,
actualmente Escribá, una pastelería donde picar canapés o bocadillos.
Centenarios, o casi
Can Culleretes, en la calle de Quintana, cuenta con más de dos siglos y
medio de existencia y fue en su origen una afamada chocolatería; Set
Portes, en el paseo de Isabel II, fue considerado uno de los cafés más
lujosos de la ciudad en el siglo XIX; Los Caracoles, en la calle de
Escudellers es, posiblemente, el más famoso restaurante barcelonés en
medio mundo; Ca l'Agut, en la calle de En Gignàs, era una antigua casa de
comidas; Can Lluís, en la calle de la Cera, cumple ahora 75 años con la
misma familia al frente.
Cocina de las autonomías
Para conocer la cocina sencilla, popular, casera, de todos los pueblos de
España, no hay nada mejor que las casas regionales. Tienen comedores
sencillos, pero que cocinan como nadie sus platos típicos, y además a
precios muy razonables, acostumbran a estar ubicados en pisos:
Casa de Andalucía, en Via Laietana, gazpacho, pescaíto frito, y calamares;
Casa de Madrid, en Ausiàs March, cocido y callos;
Casa de Valencia, en Còrsega, arroces y paellas;
Centro Asturiano, en paseo de Gràcia, fabada asturiana y bacalao al
cabrales;
Cocina del Restaurante Racó de l'Agüir
Centro Galego, en La Rambla, empanadas y marisco;
La Casa de los Navarros, en paseo de Maragall, verduras fresquísimas...
Añadan a la lista: si le gustan los caracoles, tan característicos de las
tierras de Lleida, Atenas, en la calle de Atenes, los ofrece de
veinticuatro formas diferentes, incluso como postre (caracoles con coco y
caracoles con chocolate). Si prefiere los arroces del Alicante interior,
muy diferentes de los valencianos, no se pierdan El Racó de l'Agüir, en la
calle de Tamarit. Para comer buen marisco a buen precio vaya a A Estrela
Galega, en Rosalía de Castro; aunque modesto, la relación calidad/precio
le compensará. Otro buen escenario para el marisco y la cocina gallega lo
tiene en Carballeira. en la calle de la Reina Cristina. Euskal Etxea, en
la Placeta de Montcada, es una buena barra de pinchos vascos que, además,
funciona como centro cultural del País Vasco. Rincón de Aragón, en la
calle de El Carme, ofrece una cocina variopinta, pero con mucho producto
de origen aragonés, y unas migas con tocino, ajo y uvas, que bien valen el
viaje.
De países mediterráneos
En Barcelona hay casi tantas pizzerías y restaurantes chinos como oficinas
de "La Caixa": una en cada esquina. En una pizzería puede comer por 15 €.
Si prefiere cocina del Próximo Oriente, vaya al barrio de Gràcia (en las
calles Verdi y Torrent de l'Olla las hay en cantidad) y a la rambla del
Raval y sus alrededores. Una pequeña muestra:
- Italianos: Al Passatore, en Pla de Palau, con veinticuatro tipos de
pizza, platos napolitanos y menú de mediodía; I Buoni Amici, en Casanova,
con cocina de las tres Venecias; Becco Fino, en Balmes, por las noches
ofrece buenos platos de la Toscana.
- Franceses: Le Petit Bergerac, en Aribau, con cocina francesa, sólo tiene
un menú, con tres opciones por plato; La Maison du Languedoc-Roussillon,
en Pau Claris, la cocina y los productos del sudeste francés, con banco de
ostras; Brasserie Flo, en Jonqueres, es la cocina más noctámbula.
- Libaneses: Al Waha, en la calle de Verdi, buenos precios y menú; Habibi,
en Gran de Gràcia, falafels, pero también especialidades vegetarianas:
París Condal, en Muntaner, viernes y sábados cuscús.
- Un egipcio: Nut, en la calle de Verdi, donde no puede dejar de probar el
arroz con frutos secos.
- Un griego: la cadena Dionisos, en Urgell, ofrece un comedor que
reproduce una calle de aquel país.
Vegetarianos
La Flauta Mágica, en Banys Vells, vegetariana y biológica.
Mezzanine, en la calle de Provença, platos internacionales; Govinda, en la
plaza de la Vila de Madrid, cocina vegetariana hindú (no se sirve alcohol
ni café, y sólo se puede fumar por la noche)
Fusión
Beverly Hills, en Ferran, platos del país y asiáticos; el dueño, hindú, es
muy amable y habla cinco idiomas; por la noche el local de convierte en
pub; Cuixart, en Vila i Vilà, cocina de fusión a la española; Da Paolo, en
la avenida de Madrid, cocina regional italiana y pizzas; Opago, en la
calle de la Ciutat, picoteo y platillos de fusión; Ra Town, en la plaza de
la Gardunya, detrás del mercado de la Boqueria, con cocina casero-exótica
y mucha fiesta para los modernos.
Asiáticos
Bunga Raya, en Assaonadors, abre por las noches con cocina de Malasia e
Indonesia; Capitol II, en Villarroel, es vietnamita; DZI, en paseo de Joan
de Borbó, platos chinos, japoneses, tibetanos, malasios...; Fil Manila, en
calle de Les Ramelleres, tradicional filipino; Kaitensushi, en Villarroel,
cocina rápida japonesa, con sistema de bufé giratorio; Mesopotamia, en la
calle de Verdi, cocina de la zona fronteriza entre Irán e Irak; Seoul, en
la avenida de Gaudí, coreano; Shibui, en Comte d'Urgell, japonés; Shojiro,
en Ros de Olano, Gràcia, fusión de las cocinas japonesa y mediterránea;
Shunka, en Sagristans, japonés para japoneses; Sushi & News, en la calle
de Santa Mònica, fusión europeo-japonesa; Sushi Ya, en Quintana, japonés;
Swan, en Diputació, el más veterano de los chinos barceloneses; Thaï
Gardens, en Diputació, cocina thai; Xix Kebab, en Córsega, un sirio ya
clásico en la ciudad.
Americanos
Caribe Blau, en Freixures, cocina y ambiente dominicanos en unas calles
que lo son a tope; Los Crepúsculos, en Consell de Cent, venezolano;
Cubaneo, en Casanova, cocina habanera; La Flaca, en Villarroel,
colombiano;
Casa Ecuador, en la calle de En Grassot, cocina ecuatoriana y peruana; La
Carreta, en Balmes, parrilla-asador uruguayo, con cien platos a elegir.
Los originales
Caleuche, en Sant Pau, pizzas elaboradas en un horno patagónico; La Ciber
Tasca, en Verdaguer i Callís, una tasca de aspecto cutre con comida casera
y ordenadores para navegar; Morelia, en la Plaça Comercial, frente al Born,
argentino, con pizzas a la parrilla y a la piedra; Tábata, en Torrent de
l'Olla, los manjares se preparan sobre una piedra denominada taba; menús a
la piedra y menús naturistas.
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